sábado, 10 de octubre de 2009

Una reflexión en la partida de Mercedes Sosa

Queridos amigos y compañeros de la comunidad Kollahuara:
Recién hoy tengo la calma necesaria para compartir con ustedes algunas palabras en torno a la partida de Mercedes Sosa. Tres o cuatro días antes de su fallecimiento, en contacto con nuestro compañero Hernando Hurtado, en Puerto Varas donde estaba laburando, comentábamos la inminencia de esa muerte, circunstancia que él también lamentó profundamente, dada la gran importancia de su obra en nuestra formación musical, especialmente en lo referente a la zamba y la chacarera. Y, a pesar de ello, cuando ocurrió el inevitable desenlace no pude dejar emocionarme, como aquella primera vez que escuché su voz, allá por 1968, cuando era un veinteañero dedicado al rock.
Porque Mercedes no sólo cantaba. A través de su voz yo olía el paisaje de la pampa, veía subir el humo de las casas de adobe de los pueblitos del norte argentino, escuchaba el canto de los coyuyos (chicharras) en el calor implacable de la tarde de verano en Santiago del Estero. La voz de Mercedes es un viaje al corazón de esos pueblos olvidados, esos que llevan mucha sangre quechua en sus venas, esa gente de Tucuyman ("hacia adonde se acaba" en lengua quechua, refiriéndose al Tahuantinsuyo) y más al norte. A esos pueblos que se van encaramando por las laderas de las montañas con nombres tan bellos como Cafayate, Tilcara, Purmamarca, Payogasta, Animaná, Angastaco, Tafí del Valle, y tantos otros, lugares que alguna vez recorrí buscando todo eso de lo que me habían hablado sus canciones.
Porque la voz de Mercedes era para mí lo más parecido al canto de la tierra, a esa música que brota de los cascos y las pezuñas de los animales por los senderos pedregosos de la montaña, al crujido de las carretas cargadas de espigas por las rectas infinitas de la pampa, al crepitar de la leña en los fogones campesinos, al latido de un cielo lleno de estrellas y grillos que alumbran en la soledad de las alturas.
Escuchando sus canciones supe que además del paisaje estaba la gente humilde y sus sueños. Supe que esa voz me entregaba las emociones de un pueblo que, a pesar de todo, canta. Y que seguirá cantando porque es su manera de interactuar con la naturaleza, con sus hermanos y con su propio corazón.
Alguna vez tomé clases de canto, hace harto años. Lo que más recuerdo es algo que mi profesora me dijo en la primera clase: El canto es la expresión más profunda de nuestra alma porque es la exteriorización de una emoción. No cantes si no vas a derramar a través de tu voz lo que más te duele o lo que más te hace feliz.
Mercedes se derramaba en cada canción. Su voz podía ser una cordillera estremecida, telúrica y poderosa (por ej. en Juana Azurduy) y también un niño desconsolado, frágil y triste (El violín de Becho). Mercedes cantaba y su voz sonaba a verdad. Porque podemos mentir al hablar, pero jamás al cantar.
En fin, se me vienen tantas cosas a la memoria, tantas canciones, tantos recuerdos. Creo que la voz de Mercedes me ha acompañado siempre en el largo tránsito del mozalbete semi-inconciente al hombre medio "trajinado" de hoy, ese que tiene la lucidez suficiente para darse cuenta que, cantando esas canciones, de alguna manera fui creciendo a su sombra y, a la vez, envejeciendo hasta sentir que, de alguna manera, Mercedes al partir se llevó un pedazo de mi historia que me duele, aquí dentro.
Para terminar, una última reflexión. Creo que Mercedes más que una "cantora", como a ella le gustaba definirse, fue (y lo seguirá siendo) un referente continental para muchas generaciones de lo que significa la dignidad de la canción popular latinoamericana y el compromiso ineludible con ese pueblo que sueña y canta, que debemos tener quienes somos solamente sus humildes servidores. Creo que eso no es un legado menor.
Un saludo afectuoso a todos,
Juan Silva

viernes, 28 de agosto de 2009

Reencuentro de Kollahuara con la Música Latinoamericana

PALABRAS PARA EL REENCUENTRO

Fue en Septiembre de 1986, es decir hace 23 años, y después de una presentación en el mítico Café del Cerro de Santiago de Chile, cuando decidimos guardar los instrumentos “por un tiempo”, debido a las complejas circunstancias laborales de esa época. Esto porque desde la fundación del grupo, allá por 1972, hemos privilegiado siempre nuestros quehaceres profesionales por sobre el trabajo musical, política que, si bien ha perjudicado el desarrollo profesional de nuestra agrupación, nos ha permitido hacer la música con entera libertad, sin condicionantes comerciales ni de ningún otro tipo.

Y, cuando muchos pensaban que nuestro grupo ya era parte de la historia, hemos vuelto a tomar los instrumentos y aquí estamos otra vez, con el pelo entrecano acusando el paso de los años, pero con el mismo entusiasmo de entonces, preparando un manojo de canciones para reencontrarnos con ustedes, en ese mágico diálogo que se crea cuando recorremos juntos la maravillosa geografía humana y musical de nuestra América morena.
Para acceder al texto completo, ir al documento Scribd, al lado derecho del Blog, debajo del perfil del grupo.

jueves, 27 de agosto de 2009

Notas del Recuerdo

Periódica y ordenadamente iremos contando la historia de nuestro grupo, comenzando incluso antes de la fundación oficial de éste, en 1972, con fotos y anécdotas aportadas por los integrantes y amigos:

Kollahuara Histórico interpreta en vivo, en Televisión Nacional de Chile, el clásico tema de Raúl Ruiz: "Charanguito" en el año 1977.



"Amanecer" tema creado por Juan Silva, director de Kollahuara-Chile, es interpretado en vivo en TVN en 1983, en el programa Magnetoscopio Musical.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Kollahuara hoy

Aquí comentaremos la actualidad que nos concierne en cuanto trabajadores de la cultura, e informaremos de nuestras futuras actividades las que comenzarán, estimamos, en esta primavera.
En este collage se presentan los músicos participantes de Kollahuara-Chile 2009, fotografías registradas durante algunos ensayos de preparación para el re-encuentro.
Esta fotografía pertenece a diciembre del 2009, donde se integra John Ramírez, en reemplazo de Jorge Silva... deseamos que pronto Jorge se reestablezca y nos pueda acompañar nuevamente. Bueno, en el afán de lograr mejor calidad en la creación y producción musical, se integra a Kollahuara, en Marzo del 2010, un gran músico: Roberto Padilla quien aportará con instrumentos y sonidos que enriquecerán el estilo del Kollahuara del bicentenario (saxos, flauta traversa, percusiones, etc.)

¡¡¡Bienvenido Roberto!!!

¡¡¡ AHORA ESTAMOS COMPLETOS!!!